14.3.10

- ¿Por qué me haces daño?
- Porque me dejas.

28.2.10

L.

Afuera estaba gris casi violeta, violento. Tenía miedo, mucho, y desde hacía tanto tiempo que ya no sabía lo que era no tenerlo. Dormía a medias, tanteando cada rincón de los sueños por si acaso aparecían los monstruos. Dormía sola, para no creer otra vez en el número 2, pues entonces los monstruos saldrían de los rincones de los sueños, de las sábanas y las cortinas. De los cajones, de los bolsillos, de las tumbas. De su mente y de la tuya. Porque, amor mío, no te equivoques, ella soy yo y él siempre [siempre (siempre)] serás tú.

27.1.10

Lo único que se rompió fue el corazón, el resto quedó intacto.

22.1.10

Y yo qué pensaba que era más que suerte. Creía que no iba a equivocarme, pero no contamos con la vida, que por ahí dicen que es puta, y a mi me parece que de lujo. Así que apareció de golpe, se quitó la ropa y tuvimos que follarla, con todo lo que eso implica: sudor, desenfreno y un enorme placer que muere, lentamente, en el sopor de un inconcreto sueño.

30.12.09

Decidimos. Decidimos a cada minuto. Decidimos un color, un sabor, una dirección. Respirar. O dejar de hacerlo. Terminar o empezar. Y cada decisión implica una mirada distinta, un camino al mar con más o menos vueltas. Yo solía llamar casualidad a aquello que escapaba de mi pensamiento, los porqués alegres, los sinsentidos. Todo lo lejos que pudiera llegar sin usar la razón, eso era perfecto. Era terriblemente perfecto. Era. Era y fue perfecto. Ahora ya no lo es, ahora no hay que dejarse llevar. Ahora es la razón la que viene a decirnos que está ahí afuera esperando, que no va a moverse hasta que no le abramos la puerta, la acurruquemos en el sofá y le digamos una a una las razones del cosquilleo en el estómago que no deja hablar. Pero resulta que no puedo decidir entre abrir la puerta o saltar por la ventana, y ni siquiera se si es una necesidad, una posibilidad o una escapatoria fácil. No se más que este maldito dolor que intento ocultar pero aparece, retorciendo, una y otra vez, la cama, las paredes, las pestañas y hasta las nubes grises que entran por el hueco de las persianas. Llueve en el canal más que nunca, y el nivel del agua empieza a asustarme. Puerta o ventana. Solo es una decisión. Terminar o empezar.

13.12.09

los gritos envasados al vacío explotaron al fin